Para quienes eligen el fin de semana largo para ponerse en movimiento y disfrutar del aire libre, el norte cordobés ofrece la alternativa perfecta. Bajo el impulso provincial del "Mes del Cicloturismo", Jesús María y las Sierras Chicas se transforman en el destino predilecto para los amantes de las bicicletas, la aventura y los paisajes cargados de historia.
Pedaleando por las huellas del Camino Real
La propuesta estrella de la región es el circuito guiado en bicicleta que recorre los tramos más significativos del antiguo Camino Real. Partiendo desde la Explanada del Ferrocarril de Jesús María, el itinerario lleva a los ciclistas a través de un viaje en el tiempo que conecta postas históricas y parajes coloniales llenos de encanto.
La travesía incluye paradas estratégicas en el Centro de Interpretación del Legado Jesuítico, permitiendo a los participantes bajarse de las dos ruedas para maravillarse con las imponentes estructuras de la Estancia de Caroya y la Estancia de Jesús María, ambas joyas arquitectónicas declaradas Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.
Aromas de vid y asado criollo para recuperar energías
El esfuerzo físico de las pedaleadas encuentra su recompensa en la destacada oferta gastronómica de la zona. Jesús María es reconocida a nivel nacional como la capital del asado, por lo que sus parrillas tradicionales esperan a los viajeros con las mejores carnes del país cortadas al estilo tradicional.
Asimismo, la región es la cuna del vino cordobés. El circuito de bodegas boutique y productores artesanales de Colonia Caroya invita a maridar los platos con una copa de vino Isabella o los celebrados tintos de la zona, acompañados siempre por una picada que incluya el famoso salame con sello de indicación geográfica.
Senderos serranos y rincones de paz
Para quienes prefieren combinar la bicicleta con caminatas, la reserva natural de la zona ofrece senderos de baja dificultad que bordean los cursos de agua locales. El entorno de las Sierras Chicas en junio regala mañanas frescas y cielos completamente limpios, ideales para la observación de aves autóctonas y el descanso reparador bajo los algarrobos.